Viaje Alta Badía (los Dolomitas) febrero 2009

Viaje Euro-Sport

Sábado, 28 de febrero. 7,30 am. Punto de encuentro: Aeropuerto de Loiu. Un destino Corvara. Dolomitas (Italia). Estación de esquí Alta Badía

El viaje transcurre sin complicaciones y arrastra a un grupo de 19 personas ansiosas pro llegar.  Tenemos que confesaros que, desde Bilbao, se hace un poco largo… pero siempre merece la pena.

A las 17,30 h, por fin, llegamos al Sporthotel Panorama, ubicado en el alto de Corvara, donde la familia Costamoling nos recibió con un cocktail de bienvenida.  Hotel familiar, cuidado con mimo y detalle, donde hicieron que nos encontráramos como en nuestra propia casa.  Resaltar su cocina.  A nuestras cenas no les faltó detalle en la elaboración de sus platos.  La zona de aguas cuenta con spa, jacuzzi, saunas de todo tipo… Fue nuestra descongestión por las tardes, después de las duras jornadas de esquí.  También tenemos que hablar de la “superdiscoteca” que hizo su servicio para tomar unas copitas por la noche, aunque a algunos más que a otros (había quien a las 22.00 h ya estaba en el sobre).

Seis días de esquí intenso esperaban a un grupo impresionado por la grandiosidad del paisaje.  Hicimos dos equipos, capitaneados siempre por líderes: Pepe Bascón, responsable de Nórdica para España,  Simeón Sanvicente, profesor de la Escuela Española, y Diego Davare, demostrador de la Escuela Italiana.  Pepe fue el encargado,de que nuestro equipaje fuese más ligero, ya que tuvimos la gran suerte de tener un montón de pares de Nordica preparaditos en el guardaesquís del hotel.

Las previsiones del tiempo no eran buenas, por lo que aprovechamos el sol (que luego ya no vimos) de los dos primeros días para hacer la Sella Ronda, recorrido casi obligado si os acercáis hasta allí.  El segundo día, hicimos varios pasos, entre ellos el Passo Pordoy, para adentrarnos en Armentarola, donde las cascadas de hielo y las rocas gigantes que envuelven el entorno dejaron al grupo asombrado por su belleza.

El lunes por la noche empezó a nevar y la verdad es que no paró hasta el viernes al mediodía.  Así que imaginaros las esquiadas de los días siguientes.  Nieve profunda, los pinos cargaditos de nieve a tope y los grupos con ganas de hacer fuera pista (siempre controlado ya que el riesgo de aludes era muy elevado).  Para minimizar riesgos buscamos la diversión dentro del bosque, donde la visibilidad era buena, ya que en las partes altas no se veía ni “cascorro”.  Unas paraditas para comer en refugios, decorados hasta con el más mínimo detalle que os podáis imaginar, fueron bien merecidas.

La noche del jueves nos fuimos a cenar a uno de los refugios más prestigiosos y recomendables en los Dolomitas, al restaurante Moritzino en la Villa.  Ubicado en la cota 2.100 m, al que accedes en un cattrack.  El propio Sr. Moritz nos dio la bienvenida.  Después de un aperitivo, una buena cena y bailoteo entre plato y plato, gracias al Dj. Siciliano Leo Lipollis que no dio tregua al descanso con su buena música, vino lo mejor.  Bajadita nocturna a la luz del frontal de Diego y de vez en cuando, a la de la máquina pisanieves.  Espectacular descenso sobre unos 10 cm nuevos caídos sobre una base recién pisada, fueron las condiciones perfectas para gozarla.

Ni el mal tiempo ni nada, hizo que el grupo pasara unos días de esquí formidables que quizás tengamos que volver a repetir.  Al menos para borrar de tareas pendientes la bajada de la Marmolada, la más larga de toda la estación, ya que subes a 3000m.  Todos nos quedamos con las ganas debido a la adversa climatología. Otra de las pistas recomendables es la de la Gran Risa, en la Villa, que para hacerla se aconseja la primera hora de la mañana por sus inmejorables condiciones.

En fin, que lo bueno siempre acaba pronto, así que el sábado “vueltita” para Bilbao.  Y claro, con guasa nos lo tomamos, ya que dejábamos unas montañas maravillosas, envueltas en un cielo azul intenso y cubiertas con metro y medio de nieve polvo recién caída.  Pero la “gran esquiada”, la armonía del grupo, la diversión, el lugar, las lecciones de técnica con Diego, que algunos aprovecharon más que otros, siempre harán que recordemos el viaje a Alta Badía como un viaje memorable.

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