Viajamos a Zermatt (por Daniel Roqués)

Puente de la Inmaculada 2012- Viaje a Zermatt
Autor: Daniel Roqués
Fotografías: Daniel Roqués

Aprovecho la oportunidad que nos brindan nuestros amigos de Skiamos para contaros sobre nuestro último viaje a Zermatt, en el puente de la Inmaculada.

Sé que ya se ha hablado bastante de Zermatt por aquí, pero aún no he visto nadie que hable de sus fantásticos fuera pista. Nosotros no conocimos demasiado las pistas en sí, sino que tuvimos la fortuna de poder pisar muchas hectáreas de powder, y disfrutar de los fantásticos fuera pista entre pinos que ofrece Zermatt.

La verdad es que no deja de ser un poco de casualidad que fueramos a Zermatt, ya que estuvimos hasta 3 días antes consultando partes de nieve para decidir a dónde ir. Nuestro destino principal era St. Anton, donde ya habíamos estado en múltiples ocasiones en el puente, y queríamos rememorar viajes pasados. Por ello cogimos con un mes de antelación el vuelo a Zurich a precios asequibles con Iberia.

A medida que se acercaba la fecha, solo veíamos prados verdes en las webcams de St. Anton, hasta que al final, una semana antes, empezamos a ver que los partes nos traían la sonrisa…..grandes nevadas para la semana del Puente. Pero a pesar de que daban grandes nevadas para St. Anton, en Zermatt pintaba espectacular. Además, Finalmente St. Anton lo abrían un día después de nuestra llegada, por lo que eso decantó definitivamente la balanza.

Al final, llegó el gran día, 4 de Diciembre de 2012. Todos conseguimos billete en el mismo vuelo, y nos juntamos en Madrid. Mike venía de Alicante, Edgard de Granada, y Guillermo y yo de Madrid, donde residimos.

Después de un par de horitas de vuelo, aderezadas con viandas que Mike trajo de la sala VIP de Iberia, llegamos a Zurich. Allí nos esperaba el coche que habíamos reservado para ir por carretera hasta Zermatt. Contemplamos varias rutas posibles, pero la previsión de nevadas, y las horas en las que nos movíamos nos hicieron decantarnos por la ruta más segura, pasando por Montreaux y evitando posibles carreteras cortadas o pasos en tren cerrados posiblemente a esas horas.

Finalmente llegamos a nuestro destino, la estación de tren en Tasch. A Zermatt no pueden subir vehículos particulares, por lo que dejamos el coche en la estación, y cogimos el tren que nos llevó a Zermatt. Un consejo: quizás es más económico coger el tren hasta allí, en lugar de alquilar coche, pues el coche se queda varios días aparcado sin ningún uso.

Por fin, llegamos al apartamento que habíamos alquilado para nuestra estancia. A pesar de que los precios en Suiza son generalmente muy altos, he de decir que el apartamento que encontramos estaba a muy buen precio para alojar a 4 personas, teniendo en cuenta que era un apartamento muy confortable, con su chimenea incluida. Hicimos la reserva a través de esta web: www.zermatthomes.ch

Y por fin, el primer día de esquí. Tal y como esperábamos, nevadas, frío (-14ºC) y poca visibilidad. Ese día no tuvimos más remedio que pasar el día entero en las pistas dado que era una estación desconocida para nosotros y que la visibilidad era nula. Hicimos un par de intentonas de salir fuera de las pistas (por los laterales) para intentar probar ese gran paquete que estaba esperándonos, pero fueron auténticamente desastrosas, ya que lo que parecía inclinar a la derecha, inclinaba a la izquierda, y realmente no eras consciente de si ibas hacia arriba o hacia abajo…

Por tanto, nos limitamos a explorar las pistas. Probamos por las pistas más bajas y con mayor visibilidad, pero estaban aún preparándolas (muy típico en el puente de Diciembre en Europa) por lo que no estaban en su mejor estado, dado que los cañones no paraban de producir nieve que se quedaba dura en cuanto caía, dada la mayor concentración de agua que tiene esta nieve, y las máquinas hicieron el resto, haciendo algunos tramos impracticables. Después probamos por el glaciar del Matterhorn, pero el viento y la temperatura (-20ºC sin tener en cuenta el viento) hicieron que saliéramos pronto de allí. El día no daba mucho más de sí. Nos tranquilizaba saber que daban sol para el día siguiente.

Y así fue, el día siguiente amaneció con nubes y claros, que a medida que pasó el día se fue convirtiendo en únicamente claros. Nos esperaba un gran día de esquí, teniendo en cuenta las nevadas de toda la semana. Hasta ese momento no habíamos podido aún ver el famoso Matterhorn, pero luego nos cansaríamos de verlo durante todo el día en cada una de las bajadas que hacíamos.

Subimos por la zona de Riffelberg y Cornergrat para probar los fuera pista que habíamos podido intuir y ver el día anterior, pero pronto decidimos ir hacia Sunnegga. Y ahí empezó la diversión…..no sin antes probar algunas buenas laderas de nieve absolutamente virgen para llegar allí. Después de darnos una vuelta por Sunnegga, por fin encontramos la zona que estábamos buscando. La zona que iba a ser nuestro hábitat durante lo que quedaba de día, y el día siguiente.

Estuvimos el resto del día machacando la zona de bosques de Sunnegga, y fue un auténtico éxtasis de nieve profunda, bajadas entre árboles, y magníficas vistas solo al alcance de los que se adentran en los bosques. Gran día en Zermatt, pero lo mejor estaba aún por llegar.

Edgard entre árboles, con el Matterhorn al fondo

Mike y yo con el Matterhorn al fondo

Nuestro último día de esquí, si lo miramos sobre el papel antes de esquiar, se podría predecir que iba a ser parecido al primero: pista, poca visibilidad, poco fuera pista. Pero como siempre he dicho, mis mejores días de esquí nunca han sido soleados. El parte: nevando todo el día, visibilidad limitada, temperaturas rondando los -15ºC. Mucha gente se hubiera quedado en el apartamento, con la chimenea, leyendo o disfrutando del precioso pueblo de Zermatt. Pero no habíamos ido hasta allá para quedarnos simplemente mirando la nieve caer.

Por tanto, un día más, subimos pronto a las pistas a ver el regalo que nos encontrábamos. Y vaya si fue un regalo. Uno de los mejores días de esquí de los últimos años. No exagero si digo que estuvo a la altura de alguno de nuestros viajes a Canadá. En algunas zonas teníamos medio metro de nieve polvo sin pisar. El día anterior nos había servido para saber dónde ir. Sunnegga, sin duda. Esos bosques nos iban a proporcionar el powder y la visibilidad que no existía en zonas más altas.

Bajadas entre árboles, nieve por las rodillas, nadie alrededor, solo el sonido de la nieve en el casco, y el suave deslizar de los esquís. Un paraíso.

Viendo los vídeos, podréis entender lo que fue ese día. Una auténtica explosión para los sentidos, totalmente épico, no hubo bajada mala.

Y para terminar el inicio de temporada y celebrar el grandísimo día de esquí, decidimos tomar unas cervezas tal cual bajábamos de las pistas. Tal era la nevada, que llegamos hasta la puerta del bar con los esquís puestos, esquiando por las calles de Zermatt y esquivando los coches eléctricos que proporcionan transporte dentro del pueblo. Y lo que pasó a partir de ahí, es otra historia….

El resultado lo podéis ver en estos links: http://vimeo.com/57400278

Daniel Roqués
Droqueses@terra.es
Vimeo:
http://vimeo.com/user3475893

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