Valle Hermoso: El Backcountry de Las Leñas en snowcat

Según lo previsto y bajo la supervisión de los guías de montaña de las Las Leñas, todo empezó una agradable y soleada mañana a finales ya del invierno argentino.

Septiembre 2011

Preparados con nuestros kits de supervivencia y con cierto espíritu “alpinístico”, nos montamos en un “snowcat”, nuestro medio de transporte hasta destino. Sin duda, este viaje iba a ser el colofón de nuestro verano austral en Argentina, una “Extreme Expedition” a uno de los lugares más bellos de Las Leñas, Valle Hermoso.

Valle Hermoso, es una vasta extensión a medio camino entre Las Leñas y la frontera con Chile. De origen glaciar, el valle se encuentra a 2.200m de altitud, formado por un enorme plano rodeado por cumbres de hasta 3.700m. Al norte del valle están las montañas menos elevadas en las que pudimos esquiar, cerca del refugio.

El “snowcat” nos llevó hasta la cima para hacer una primera bajada, acompañados por los guías de la estación y personal de pistas para que todo saliese a la perfección. Nuestra inquietud por lo desconocido, sólo se veía superada por el fantástico paisaje que teníamos a nuestro alrededor.

Una vez calzados con nuestros esquís anchos, comenzamos a bajar a ritmo tranquilo para hacer una toma de contacto, catar las condiciones del terreno y hacer unas cuantas fotos. Encontramos una nieve variable típica de primavera, que se transformaba rápidamente, aunque la cara sur nos sorprendió con una más que aceptable calidad polvo.

Los guías fueron los encargados de acercarnos hasta un gran sector “sin tocar”, con muy buena nieve y mucho juego. Rocas, cornisas y polvo serían el deleite del grupo como remate final de la primera bajada. David fue el primero en lanzarse, esquiando de manera fluida sobre unos centímetros de nieve polvo y, tras unos segundos de meditación, cada uno buscó su línea e hizo su mejor bajada.

Abajo, la máquina esperaba nuestra llegada para llevarnos de inmediato a otra zona de orientación noroeste, donde pudimos disfrutar de la nieve “papa” propia de la primavera. Tras unas cortas caminatas y algo de intuición, cambiamos de ladera y de nuevo encontramos otro sector en excelentes condiciones.

La máquina regresó a Las Leñas y nos quedamos en un silencio absoluto, roto tan sólo por el ruido del río. Unos minutos de descanso para disfrutar del entorno y del regalo que entonces nos hizo la cordillera de Los Andes, en forma de una escena especial, que tenía guardada para los que nos quedamos hasta última hora. Contemplábamos atónitos un Valle encantado que será difícil de sacar de nuestras retinas. La luz del atardecer con brillos y sombras espectaculares, alumbraba una ancha pala de donde se desgajaban multitud de “spines” terminados en embudos. Una tentadora bajada, a la que no pudimos resistirnos. Fue la mejor nieve que encontramos durante el día, hecho que nos hizo repetir una vez más y aguantar allí hasta el último rayo de luz. Llegamos al refugio con la última luz del día, pero es que… ¡las ganas de esquiar aquello pudieron con lo racional!

Por la noche disfrutamos de un típico y rico asado, bajo una luna llena y una templada y agradable noche estrellada. Momentos inolvidables vividos a la intemperie, atrapados por la energía de aquellas montañas.

Al día siguiente nos esperaba un pequeño pero explosivo sector cargado de buena nieve y multitud de minipiedras para poder saltar. Foqueamos hasta la cima, inspeccionamos la zona y Jordi encontró aquella roca solitaria de unos 12 metros, que saltó ante nuestras atónitas miradas, como si nada. Unas últimas bajadas y regresamos al refugio donde nos esperaba nuestro “snowcat” para regresar a Las Leñas.

Queremos agradecer a todo el equipo de Las Leñas la atención prestada a los riders de SKIAMOS magazine. Han hecho que nos encontremos como en nuestra propia casa, a miles de kilómetros de distancia.

¡Muchas gracias a todos, prometemos volver el próximo verano!

Texto: Txema Trull
Fotografías: Txema Trull

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