Guardas de la nieve en Grandvalira

El equipo de maquinistas del dominio trabaja intensamente durante la noche para garantizar la mejor calidad de la nieve en cualquier condición

Salen cada tarde-noche con un triple objetivo: alargar la vida de la nieve, dibujar una alfombra blanca que atienda las expectativas del cliente y velar por la seguridad del mismo. Conocen prácticamente cada palmo de pista. Entienden cómo responde la nieve, que se transforma según la variabilidad de la meteorología. Anónimos pero distinguidos. Guardas de la estación por la noche. La mayoría esquiadores.

Una vez cae la noche y están sobre la pista hacen una lectura previa del comportamiento de los usuarios. Rectifican y disponen el trazado al mismo nivel. Trasladan nieve a las zonas más carentes, recortan baches, cubren imperfecciones del terreno, uniformizan las salidas y llegadas de los remontadores y fijan un orden de pisado según prioridad, entre otros. Las zonas prioritarias son las áreas de debutantes, las pistas con más frecuencia de paso de los esquiadores, o bien los puntos donde toca más el sol.

Y es que, en toda industria de la nieve, la meteorología manda. “Luchamos cada día para que la nieve no se degrade. Las primeras nieves que compactan tendrán más tiempo para reposar. Cuanto más tiempo, más resistencia oponen una vez son pisadas por los esquiadores”, asegura el jefe de Máquinas de Grandvalira Soldeu-El Tarter, Sebastià Plaza.

Cada conductor se expresa sobre la máquina pisa nieves con un talante propio. Comparten objetivo, pero actúan de diversa forma. Con más agilidad, precisión, técnica… Cada uno de los 17 maquinistas con que cuenta el equipo de Grandvalira-Ensisa tiene más o menos destreza en según qué trabajos específicos. A modo de ejemplo, dos únicos maquinistas son los encargados del pisado de la pista Avet, estadio de competición de la Copa del Mundo Soldeu 2012.

Trabajo pesado y vocacional

Trabajar de noche en la máquina puede ser un trabajo pesado. Acaba convirtiéndose en vocacional. Hay días en que las condiciones son verdaderamente duras. “Está nevando, envías a la gente a casa y los tienes que hacer volver a las 4 de la madrugada para prepararlo todo a contrarreloj para que el cliente a primera hora encuentre bien las pistas. Quien trabaja en máquinas, o le gusta el trabajo, o no repite y acaba marchando”, asegura el jefe de Máquinas.

Una jornada de 24 horas

A primera hora del mañana, el jefe de Máquinas revisa el trabajo realizado la noche anterior. Comprueba el estado de las pisa nieves y define en coordinación con el jefe de Garaje las prioridades de reparación, si se da el caso. Acto seguido, se calza los esquís y pone en marcha la vuelta de reconocimiento de las pistas. Aunque todas las tareas han quedado recogidas en el sistema informático CGX Damage, el responsable de Máquinas examina in situ que el fresado se haya resuelto correctamente y que el trazado cumpla las condiciones de seguridad.

Le acompaña su ordenador de bolsillo, una pequeña libreta en la que toma nota de las actuaciones que habrá que emprender cuando se vaya el último esquiador de la jornada. Antes de que la tecnología del programa informático llegue a su smartphone, Plaza traslada al papel todo aquello que al día siguiente a las 9 de la mañana, cuando acceda a pistas el primer esquiador, tiene que estar rigurosamente perfecto.

A las 16.15h, el responsable de Máquinas envía a los pisteros la planificación para sacar las balizas para que las ratrac puedan actuar. Sobre las 17h, es el momento reservado para el llamado briefing, cuando Plaza reparte las tareas a los conductores, que se dividirán en dos turnos, uno que se inicia a las 17h y finaliza a la 1:30h, y un segundo, que comienza a esta hora y se alarga hasta antes de la apertura del dominio.

Coordinación con el equipo de cañones

Una de las funciones que también ejecuta el jefe de Máquinas de Grandvalira-Soldeu El Tarter es definir las prioridades de producción de nieve con coordinación con el jefe de Cañones. De hecho, una vez por semana, ambos se encuentran para examinar las pistas con el objetivo de fijar las necesidades de nieve.

También, una vez por semana, Grandvalira-Ensisa efectúa una reunión encabezada por la Dirección Técnica a la que asisten los siguientes responsables: jefe de Pisteros, jefe de Explotación y Remontadores Mecánicos, jefe de Garaje, jefe de Snowparks, jefe de Cañones y jefe de Máquinas.

Los maquinistas estrenan radar

Grandvalira-Ensisa dispone desde hace 3 temporadas de un sistema llamado CGX Damage que funciona con tecnología GPS. Este aparato permite organizar el itinerario de las máquinas de forma más eficiente y consigue reducir el consumo energético. Hace una semana, una de las pisa nieves estrenó un nuevo aparato radar que mide el espesor y detecta en todo momento el grueso de nieve que hay bajo la máquina en curso.

LA MAQUINARIA
13 PISA NIEVES:
1 mulet POLAR 300 con troll con fresa frontal para hacer el pipe.
1 con cabina de pasajeros
4 equipadas con troll (1.000 metros de cable cada una)
2 estándares para Bully (snowpark y posición de fresa especial)
2 estándares POLAR 600 (480cv)
3 estándares 600
El precio de una de estas máquinas oscila entre los 300.000 y los 350.000 euros. El período activo es de entre 5 y 6 temporadas y el consumo medio es de entre 25 y 28 litros de gasoil a la hora.

EL PERFIL

SEBASTIÀ PLAZA
EDAD: 52 años
ORIGEN: Salamanca, nacionalidad andorrana
CARGO: jefe de máquinas de Grandvalira- Canillo- Soldeu- El Tarter
AÑOS EN LA A EMPRESA: 26 años
EQUIPO A SU CARGO: 17 maquinistas divididos en dos turnos (de 17h a 1:30h y de 1:30h hasta la apertura de las pistas).
MÁQUINAS: 13
LA FRASE: “La nieve, cuanto más se trabaja, más rentable es y más dura en el tiempo”

Info: Grandvalira
www.grandvalira.com

About admin