Avalanchas

Fuera de pista seguro

Te damos las claves para no jugártela innecesariamente

Llega el invierno y, como cada año, nuestras montañas empiezan a cubrirse del manto blanco que sin duda hará realidad los sueños de muchos esquiadores, y nos hará pasar momentos increíbles descendiendo por sus laderas.

Cada vez más, el esquí alpino se tecnifica en todos sus aspectos: esquís que construyen y diseñan con prestaciones, que nos permiten bajar más y mejor por todas las pendientes esquiables, vestimenta que nos protege de las inclemencias del tiempo y que a la vez nos permiten movernos cómodamente, botas que se adaptan y dan confort a nuestros pies, y que permiten aplicar las técnicas más novedosas.  Así un largo etcétera de accesorios que nos ayudan a estar bien preparados para empezar a descender, aunque hemos de tener en cuenta lo principal, la montaña.  La montaña es nuestro lugar de esquí y puede ser muy divertida siempre que respetemos sus reglas naturales; por ello abordamos en este artículo el tema de las avalanchas y la manera de evitarlas.

Primero hemos de diferenciar dos espacios o lugares de sobra conocidos donde podemos esquiar.  El primero, es el dominio esquiable de una estaciónm y el segundo la montaña como tal, considerándola desde las mismas líneas de seguridad que marcan las balizas de las pistas de esquí.

El dominio esquiable y balizado de una estación está siempre asegurado en todos sus aspectos, es decir, es un lugar a salvo en el más amplio concepto de la palabra, con protecciones acolchadas, señalizaciones, y sobre todo, protegido contra cualquier posible avalancha.

Los técnicos de cada estación cuidan muy atentamente este fenómeno, cerrado al público si es necesario cualquier zona cuando existe el más mínimo riesgo.  Asismo nos informan de una manera visual acerca del riesgo general de avalanchas que existe cada día con carteles y banderolas normalizadas internacionalmente situadas en las principales zonas de acceso a la estación y sistemas de remontes mecánicos; debemos estar atentos a ellos e informarnos cada día del estado de la nieve, no sólo por su calidad si no también por su cantidad y estado, que determina el riesgo de avalanchas.

El mundo que nos abre detrás de las balizas de cada estación es tentador y la nieve sin pisar que podemos encontrarnos suele ser lo suficientemente atractiva para que nos venza el deseo de esquiarla.  Tan sólo hemos de tener en cuenta que, ocurra lo que ocurra fuera de las pistas balizadas, será responsabilidad exclusivamente nuestra.

Esquiar por fuera de las pistas con nieve virgen requiere no solo una técnica y un nivel de esquí adecuado, sino también un equipamiento especial en cuanto a material, tener un conocimiento amplio de la nieve, de su estado y de los métodos que nos permiten detectar una posible avalancha.

Tenemos que estar imperativamente informados del riesgo de avalanchas del día y saber como actuar en caso de ser sorprendidos por una de ellas.

Expondremos de una manera sencilla conceptos básicos sobre la nieve, que tipo de avalanchas existen, así como las precauciones y métodos de actuación.

LA NIEVE

La nieve es un elemento inestable en constante transformación, que se presenta en diferentes formas debido a sus características físicas:

-La nieve tiene un porcentaje de aire en su volumen, y la evolución de su metamorfosis tiende al compactamiento sucesivo.

-La nieve acumulada en una ladera está sometida al efecto de la gravedad, y lógicamente tiende a caer hacia abajo.  Tan pronto empieza a caer la nieve en el suelo, esta empieza a transformarse, mediante una serie de fenómenos físicos relacionados con las condiciones meteorológicas.

Esta transformación, se produce en bajas y altas temperaturas, por el viento y la insolación, transformando la media y la forma de los granos de nieve.

El resultado es un manto de nieve formado por estratos que, según la evolución de estos estratos, puede inestabilizarse y formar las avalanchas.

LAS AVALANCHAS

Existen tres tipos de avalanchas, que se pueden producir dependiendo de la cohesión de la nieve, en cada época del año.

Avalanchas de nieve reciente

Se producen con la nieve recién caída, fría y después de intensas nevadas.  Se vuelve inestable al perder la cohesión de la capa de superficie, por acumulación o por aumento de la temperatura.

Son avalanchas muy espectaculares por la nube de nieve que avanza velozmente desde las partes altas de las montañas, y barren literalmente sus laderas, llevándose por delante árboles, rocas y lo que se ponga por delante; son muy violentas y la masa de aire que desplaza llega a producir verdaderos destrozos; suelen ocurrir en épocas más frías del invierno.

El peso o masa volumétrica de este tipo de nieve es de 100 km/m3.  Y puede alcanzar unas velocidades muy altas.

Avalancha de placa

La nieve caída es transportada por el viento y este la reparte de forma desigual, formando discontinuidades; normalmente se deposita en las laderas del sotavento. Podemos detectar estos fenómenos al ver que las aristas de las montañas se ladean y adoptan formas a favor del viento; se forman las cornisas y la nieve transportada al lado del sotavento, se vuelve inestable; puede acumularse gran cantidad de nieve en forma lenticular, formando las llamadas placas de viento. Estas placas mal adheridas y acumuladas inestablemente en pendientes convexas, pueden romperse por el paso de un esquiador, cortándose la pendiente de una manera súbita y sin avisar; son cortes de formas rectilíneas que fraccionan la ladera.

Se puede detectar por el ruido seco característico al ser pisadas, y por el color de la nieve de estas placas que suele también cambiar, volviéndose un color blanco mate.

Son las más comunes en nuestro país, llegando a una suma de 70% de los accidentes en los últimos años.  Este peligro aumenta cuando nieva de nuevo encima de una placa mal adherida, la nieve reciente nos esconde un gran peligro debajo de nuestros pies.

El peso o masa volumétrica de este tipo de nieve es 200 a 400kg/m3. Y puede alcanzar unas velocidades importantes pero no tan altas como las de la nieve reciente.

Avalancha de nieve húmeda (o nieve transformada)

Con un fuerte aumento de las temperaturas la nieve se funde y se vuelve pesada y húmeda; el calor hace aumentar este peso de la nieve, y esta se vuelve inestable.  Este aumento de peso inestabiliza la capa y la hace deslizar hacia abajo, si la pendiente está muy cargada, puede llegar a arrastrar todas las diferentes capas de nieve y poner al descubierto el terreno (avalancha de fondo); este tipo de avalanchas suele ocurrir hacia la primavera, por el aumento del calor ambiental.  El peso o masa volumétrica de este tipo de nieve es de hasta 600 kg/m3.  Y pude alcanzar una velocidad máxima de 20 a 60 km/h.

Como vemos, la nieve no permanece siempre igual.  Los fenómenos atmosféricos no sólo modifican su calidad para esquiar, sino que cambian su estructura considerablemente dejando el manto nevado de una manera más o menos inestable.  Hemos de pensar que la capa de nieve por la que esquiamos cada invierno se construye día a día y nevada tras nevada, registrando en ella todo lo ocurrido atmosféricamente.

Si cortáramos la capa de nieve en su perfil, veríamos que se pueden distinguir una serie de estratos en forma de capas, que definen el histórico de las nevadas caídas, así como las modificaciones ocurridas por los fenómenos ambientales, frio, calor, viento, etc…

Por lo tanto es indispensable para esquiar fuera de las pistas, saber como está distribuida y de que forma la capa de nieve sobre la montaña, a fin de no ser sorprendidos por una avalancha de las que hemos mencionado.

Tenemos que conocer muchos detalles antes de surcar las laderas, que tentadoras se nos muestran después de cada nevada.  Por ello vamos a repasar una serie de conocimientos básicos, para empezar a familiarizarnos con los aspectos de seguridad que requiere salir fuera de pista.

ANTES DE SALIR FUERA DE PISTA

01 Infórmate de los boletines meteorológicos del día para saber que riesgo existe en la escala de riesgo.  Hoy en día tenemos mucha información, está en todos los ámbitos informativos, ya sea televisión, prensa o internet.

02 Pide la opinión de los profesionales (guías de montaña, monitores de esquí, pisters-socorristas), ellos conocen el terreno, las zonas más probables de avalanchas y sobre todo la evolución de las laderas de los últimos días que nos dará una aproximación más real de las condiciones del manto nival: haciéndoles unas sencillas preguntas podemos detectar rápidamente el estado de una zona concreta; con sus respuestas sabremos con una alta probabilidad si existe riesgo y en que cuantía. ¿Hay allí una fuerte acumulación de nieve? ¿Ha habido viento durante y después de la última nevada? ¿Se ha producido una fuerte subida de temperatura?

03 No sólo tendremos que informarnos, sino que tendremos que seguir unas normas que nos garanticen nuestra seguridad.  Ser estrictos en estas precauciones nos ayudará a garantizar la seguridad del grupo.

-No salgas nunca solo.

-Infórmate de tu itinerario.

-Lleva siempre contigo el material imprescindible para entrar en un terreno fuera de pistas balizadas.  Cada uno de los esquiadores tiene que llevar obligatoriamente consigo:

-Un A.R.V.A. (aparato de búsqueda de víctimas en avalanchas) en la posición de emisión de señal y situarlo debajo de la vestimenta de protección, lógicamente tendremos que saber utilizarlo en caso de necesidad.

-Una pala plegable.

-Una sonda (varilla plegable).

Estos materiales son indisociables: llevar uno y no el otro limitará mucho nuestras posibles actuaciones.

Aprende a escoger el itinerario

Nunca existirá un itinerario ideal que garantice la máxima seguridad para poder extrapolarlo a todas las montañas, como tampoco existe una línea de descenso completamente segura; existen métodos y espacios más seguros que otros que nos ofrecen más garantías. Podemos generalizar con unos consejos que nos ayudarán a asegurar mejor nuestros descensos.

Debemos tener en cuenta:

01 A la salida y durante todo el descenso, elige preferentemente las líneas de crestas antes que las vaguadas, donde la nieve se acumula fácilmente.

02 Evita los grandes flanqueos y las convenciones.  Sepárate mucho cada vez que debas realizar un flanqueo.

03 Divide tu descenso de zona de seguridad en una “zona de seguridad”, no bajes la pendiente de una tirada; desconfía de los cambios de pendiente.

04 Una cornisa señala la presencia de placas de viento.  Cuidado, hacer caer la cornisa puede provocar una avalancha.

05 En los bosques con mucha pendiente, estate atento al cruzar las zonas por donde las avalanchas anteriores han producido talas, durante fuertes nevadas se pueden desencadenar allí nuevas avalanchas.

Como consejo final podríamos decir: Tenemos que tener en cuenta que hay días en que la montaña es muy peligrosa.  Mejor acudir a los itinerarios controlados y dejar el riesgo para otro día; entonces disfrutaremos sin duda de un buen día de esquí.

Antes de entrar en una pendiente:

01 No te fíes de las trazas existentes.  Una avalancha se puede desencadenar incluso después del paso de varios esquiadores.

02 Prevé:

- Una vía de escape hacia un costado, para liberarte lateralmente de la avalancha.  Debes preguntarte antes de bajar: ¿si se desencadena una hacía donde debo huir?

- Debes localizar una zona de seguridad en la pendiente o debajo de la pendiente, donde esperarás a los demás esquiadores: Piensa: ¿dónde voy a resguardarme en espera de otros?

- Ten en cuenta el posible paso eventual de otros esquiadores en la pendiente o debajo de ella. Debemos esperar a que se acerquen.

-En caso de duda, no vaciles en renunciar: da media vuelta.  Haz oídos sordos a las incitaciones y provocaciones de los demás.

Cuando el esquiador entra en la pendiente:

- Suelta las cintas de tus bastones.

- No te quites los esquís para examinar la pendiente.

- Manténte atento.

- Entra suavemente en la pendiente, mira hacia arriba, escucha el menor ruido, estáte siempre preparado para huir hacia el costado.

- Una vez que tú has alcanzado la zona de seguridad, el segundo esquiador puede comenzar a su vez y reunirse contigo, mientras tu desciendas tendrán que observarte los demás.

De uno e uno, los demás esquiadores descenderán.

-Cada esquiador observa las mismas reglas de vigilancia, pensemos que una avalancha puede desencadenarse en cualquier momento, incluso después de haber pasado varios esquiadores del grupo.

- No descendáis nunca seguidos unos detrás de otros, pues esto sobrecargaría la pendiente.  Hay que dejar al menos unos 20 m de uno a otro.

- Si llega otro grupo de esquiadores, pedirles que esperen a que vosotros estéis fuera de la pendiente (en vuestra zona de seguridad) antes de que desciendan ellos.

Si has sido sorprendido por una avalancha:

- Sin quitarte los esquís, desvíate inmediatamente hacia el costado.

Si no puedes escapar intenta:

- Quitarte los esquís.

- “Nadar” para quedarte en la superficie, haciendo movimientos amplios.

- Cuando la avalancha se haya detenido, intenta hacer una cámara de aire delante de la cara, puede ser vital para seguir respirando.

- Grita, emite sonidos breves y agudos para que atraviesen la nieve y se puedan oír, piensa que la nieve es porosa y  transmite el sonido.

- Espera con calma, confiando en ayudas.

Si ves como algún esquiador es arrastrado:

Actúa rápido y con calma, síguele con la vista, identifica bien el lugar donde desaparece, pues la búsqueda se hará a partir de este punto; mira y escucha (se pueden oir gritos).

Si estás solo:

- Desciende por la avalancha sin perder nunca de vista el último punto de visualización del esquiador.

- Busca muy intensamente durante los diez primeros minutos con el A. R. V.A en posición de recepción, así tendrías que encontrarlo rápidamente, si no llevaras un aparato de A.R.V.A. (cosa imprescindible como ya hemos comentado), sondea con tus bastones o la sonda que también deberías llevar (dándoles la vuelta a los bastones), también podrías hacerlo con los esquís.  Si lo encuentras, libera primero su cara, quita la nieve de la boca y nariz para que pueda respirar, sácalo y abrígalo, da la alarma, ésta debe ser con precisión:

-Lugar

-Dimensión de la avalancha

- Número de personas sepultadas y su estado.

Cualquiera que sea el resultado de tu búsqueda, no esperes nunca más de 10 minutos para dar la voz de alarma.

Si sois varios esquiadores:

- Alertad a los grupos de socorro profesionales inmediatamente, por medio de uno o dos esquiadores según las dificultades de terreno.

- Nombrad un responsable competente para coordinar las búsquedas mientras llegan los grupos de socorro profesional. No os rindáis al cansancio: más de la mitad de las personas suelen estar enterradas bajo menos de un metro de nieve y algunas víctimas han sido encontradas vivas varios días después de su desaparición, seguid el método que hemos comentado anteriormente.

CONCLUSIONES

Como resumen queremos destacar:

UNO Estad atentos incluso si creéis conocer el dominio esquiable.  También en las zonas de seguridad puede haber riesgo de avalanchas.

DOS Cualquiera que sea vuestra experiencia, nunca podréis estar seguros de que la avalancha no se desencadenará. Sin duda, conocer un poco más la nieve nos ayudará más a disfrutarla, también nos garantizará más el riesgo a ser sorprendidos por una avalancha, y sobre todo nos ayudará a ser aún más técnicos en nuestro deporte, ya que el esquí fuera de las pistas lo requiere.

¡A disfrutar de las pendientes nevadas, que nos esperan fantásticos días de esquí!.

INDICES DE RIESGO

1 Débil. El manto nivoso está estabilizado en la mayoría de las vertientes. El desencadenamiento sólo es posible por una sobrecarga fuerte (grupo de esquiadores, máquina…) en pendientes extremadamente inclinadas. Puede haber pequeños aludes de forma natural. Las excursiones y el descenso con esquís son posibles casi sin restrinciones.

2 Moderado.  El manto nivoso está estabilizado de forma moderada en vertientes inclinadas.  En el resto está bien estabilizado.  Es posible el desencadenamiento accidental de aludes solo en los casos de sobrecarga fuerte en pendientes inclinadas de orientación y altitud indicadas. No se esperan caídas naturales de aludes en grandes dimensiones. Las excursiones deben realizarse con previa planificación.  Se recomienda prudencia a la hora de elegir los itinerarios , evitando, en lo posible, las vertientes más inclinadas con la orientación y la altitud que se indican.

3 Marcado. El manto nivoso está entre moderado y débilmente estabilizado en numerosas pendientes poco inclinadas.  Es probable el desencadenamiento accidental de aludes en los casos de sobrecarga débil.  Es posible la caída natural de aludes de grandes dimensiones.

4 Fuerte. El manto nivoso está débilmente estabilizado en la mayor parte de pendientes poco inclinadas. Es probable el desencadenamiento de aludes debido a una sobrecarga débil. Es posible la caída natural de aludes de tamaño medio y, en ocasiones grandes. Las excursiones tiene que limitarse a las zonas con pendiente moderada.  Es posible que la parte baja de las pendientes esté igualmente expuesta al peligro de aludes.

5 Muy fuerte. La inestabilidad del manto nivoso es generalizada.  Se espera la caída natural de grandes aludes.  Se debe renunciar a hacer excursiones.

Texto publicado en: SKIPASSION

Autor: Bernat Clarella i Biarge

Bombero de la Generalitat de Catalunya, miembro del GRAE (Grupo de Rescate de Actividades Especiales)

Instructor de la Escuela de Alta Montaña

Instructor de la Escola Catalana d´Alta Muntanya

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